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Pueblos de demencia y salas de reminiscencia. Arquitectura para mantener la memoria = Dementia villages and reminiscence rooms. Architecture to maintain memory

Autor: GONZÁLEZ CABRERA, Ara

Título: Pueblos de demencia y salas de reminiscencia. Arquitectura para mantener la memoria = Dementia villages and reminiscence rooms. Architecture to maintain memory

Fecha: 2026

Materia: ---

Escuela: E.T.S. DE ARQUITECTURA

Departamento: PROYECTOS ARQUITECTONICOS

Acceso electrónico: https://oa.upm.es/92432/

Director/a(s):

  • Director/a: TUÑÓN ÁLVAREZ, Emilio
  • Director/a: LANGARITA SÁNCHEZ, María

Resumen: Loss of memory is the most worrying factor for elderly people when considering their future. Architecture and memory are closely interlinked. Ones own home, their room and personal objects, help to stabilize human existence, and we turn to them to recover unicity and identity. In aging societies, such as the one we live in, with a growing prevalence of dementia, it is urgent to investigate models of care for fragile individuals living with dementia, in order to provide a better quality of life for them and their caregivers, with a focus in memory care, which helps to deliver a significant and dignified existence. Ecological theories of aging by P. Lawton y L. Nahemow, are the foundations of a vast state of the arts, which in relationship to dementia and cognitive decline, delves into environmental design from a cognitive and phenomenological perspective. Since the 1980s, authors like M. Calkins, U. Cohen, D. Weisman, D. Day, M. Marshall, or V. Regnier, have developed design guides for dementia, with a special focus in homeliness. Gerontologist H. Caudbury has stated the positive effect of stimulating reminiscence through a conversation that utilizes photographs or objects that relate to ones own home. This type of 'reminiscence therapy' is conducted in a room which has come to be named a 'reminiscence room', that is: a space full of old objects, which is found in geriatric institutions. This type of therapy has been scaled to new build residential complexes called 'dementia villages'. From the exploration and accumulation of case studies, an apparently innocuous hypothesis is derived: a village morphology can generate a good quality of life, promote a sense of community and activate memories in people living with dementia. This simple idea proves to be deeper as it is developed further: is this a deinstitutionalizing model, or does it create friendly designs which conceal boundaries and barriers? Do these architectures connect residents to society, or do they create ecological isolated contexts? Does it make sense to reconstruct the imaginary of a village when increasingly there are depopulated villages? A qualitative methodology with an interpretative approach is conducted. The critical collection of built projects supports the theoretical construct of the village-residence as an emerging model. Site visits to three active facilities, each of them in one of three different cultural locations, - Europe, Anglo-Saxon contexts and Japan -, allow for an approach to reality, and brings the caregivers and architects knowhow into the research, knowledge which has been collected through semi-structured interviews. Study cases are organized in three main chapters in a scalar sequence. The text analyses and debates these cases though several categories, which come to define the model and unveils the cracks in their formulation. The selected works reactivate a pre-modern debate which existed between these cultures in the XIX century, conferring agency to architecture as a medium for remembrance, shaped by the ethics of care and the claims that emerge from the caregiving body. The village-residence is a formalistic model, where volumetric fragmentation, non-totalitarian structures, and a character of homeliness, dialogue to generate a diversity of spaces as staged normality, where day-to-day activities are performed as a therapeutical strategy. The model has multiple virtues, which nevertheless is challenged in its physical confines; standardization of the unit and the room, and a 'global vernacular' aesthetic. From an ethical perspective, the boundaries between the generation of significant memories and the production of compassionate lies is to be discussed. However, on the positive side, the model confers great value to material culture as a trigger for memory, and achieves a balance between individuality and the collective; between solitude and belonging. RESUMEN Perder la memoria. Lo que más preocupa a las personas mayores es perder la memoria. Arquitectura y memoria están íntimamente ligados. La casa, la habitación y los objetos propios, estabilizan la vida humana. Recurrimos a ellos para recuperar la unicidad y la identidad. En una sociedad cada vez más envejecida, y con una creciente prevalencia de la demencia, resulta indispensable investigar modelos de cuidado que permitan a estas personas vulnerables, - y a sus cuidadores -, vivir con dignidad, y seguir teniendo experiencias significativas, con un énfasis en el mantenimiento de la memoria. Dentro del ámbito específico de la demencia y el deterioro cognitivo, existe un cuerpo de investigación que parte de las teorías del envejecimiento ecológico de P. Lawton y L. Nahemow, y se centra de manera más específica en la perspectiva cognitiva y fenomenológica. Desde los años 80 del siglo XX, autores como M. Calkins, U. Cohen, D. Weisman, D. Day, M. Marshall, o V. Regnier, han desarrollado guías de diseño de espacios para la demencia. Desde la gerontología, H. Chaudbury argumenta el efecto positivo de estimular la reminiscencia a través de conversaciones que potencian el recuerdo del propio hogar, mediante objetos y fotografías. Este tipo de terapias se llevan al espacio de una habitación en las 'salas de reminiscencia', habitaciones llenas de objetos viejos, cada vez más frecuentes en geriátricos. En una escala aún mayor, este método se replica en los 'pueblos de demencia', edificios de vivienda colectiva de nueva planta, cuya arquitectura forma parte de la terapia. A partir de la exploración y acumulación de casos de estudio, se extrae una hipótesis aparentemente inocua: la morfología de pueblo es capaz de generar calidad de vida, fomentar el sentimiento de comunidad y activar el recuerdo en las personas con deterioro cognitivo. Esta idea sencilla comienza a complejizarse: ¿es este un modelo de desinstitucionalización, o construye límites y barreras camufladas en un diseño amigable?, ¿tiene sentido construir pequeños pueblos ficcionados en un mundo crecientemente urbanita, en el que existen pueblos deshabitados reales? La investigación utiliza una metodología cualitativa de enfoque interpretativo. Una recopilación de casos paranoico-crítica ayudan y soportan la construcción teórica de pueblo-residencia como modelo emergente. La visita a tres centros en activo, en tres territorios distintos (Europa, el mundo anglosajón y Japón), permite acercarse a la realidad, e incorporar el aprendizaje de los cuidadores y arquitectos a través de entrevistas semiestructuradas. La matriz comparativa utilizada como metodología, - localización frente a escala -, permite extraer conclusiones en la contraposición entre territorios, así como destacar la complementariedad multiescalar de los casos. Las arquitecturas analizadas recuperan posturas ideológicas premodernas, confieren agencia a la arquitectura como medio para recordar, y están atravesadas por la ética del cuidado. El modelo de pueblo-residencia se configura como un modelo formalista, en el que la fragmentación de la volumetría, la producción de estructuras no totalizantes, y el carácter de hogar, colaboran en generar diversidad de espacios para habitar la cotidianeidad y seguir viviendo como terapia. A pesar de las virtudes del modelo, éste plantea en su límite físico uno de sus mayores retos, al que se añaden otros, como la creciente estandarización en la resolución de las unidades de convivencia y la habitación, o en la simplificación y homogenización de los aspectos simbólicos, en un estilo 'vernáculo global'. Entre las fisuras del modelo, - a abordar desde un posicionamiento ético -, está la frontera entre la generación de memorias significativas y la producción de mentiras compasivas. Entre los éxitos del modelo destaca el valor que se otorga a los objetos y al diseño ambiental, y la consecución de un equilibrio entre individualidad y colectividad; entre solitud y pertenencia.